¿Y después qué?
By Denarius • May 18th, 2010 • Category: OpiniónA estas alturas, es totalmente innecesario explicar que estamos atravesando un período de grave crisis económica. Describir el panorama actual en nuestro país puede resultar repetitivo, quizás hasta doloroso. Los millones de parados, los miles de autónomos con dificultades muy serias, los numerosos empresarios en quiebra o al borde de ésta, las incontables familias atravesando penurias económicas son datos tan contundentes que resultan escalofriantes. El plato de crisis está servido, humeante sobre el mantel…
Estamos tan inmersos en la situación actual y expectantes ante el futuro próximo, que no nos planteamos nada más allá. Parece que ahora todos los esfuerzos van encaminados a descifrar cuándo llegará el tan esperado fin de este negro período. Constantemente, se especula con el mes, el año, la fecha aproximada en que la situación crítica empezará a remitir, en que se empezará a gestar la recuperación.
¿Es esto sensato? A estas alturas, ¿tiene sentido considerar que la crisis tendrá un fin y que todo volverá a la “normalidad”? Me refiero a que, con toda probabilidad, la espiral de caída se detendrá, llegará un momento en que el fango deje de caer a montones sobre el panorama económico, pero ¿qué panorama divisaremos entonces? Por lo general, cuando se habla de la recuperación económica, se está dando por sentado que las aguas volverán a su cauce, que se habrá superado un bache considerable y que todo será como antes de habernos caído en dicho bache. Esto es lo que me atrevo a poner en duda.
¿Podemos creer que se volverá a construir, a producir y a consumir en la misma medida? Hay que subrayar el hecho de que esa medida en nuestro país era desaforada; la construcción era indudablemente el motor que empujaba a la economía en general y permitía dar salida a una cantidad ingente de producción industrial y redundaba en la creación de multitud de puestos de empleo. Todo ello, revertía en riqueza: porque se consumía se producía y, así, ese paisaje económico rebosaba esplendor y confianza. Luego, todo eso se paralizó. No es mi intención analizar aquí el porqué, de eso se han ocupado y ocupan muchos otros, bastará con admitir que esa etapa ha terminado y ha dado paso a la que ahora estamos viviendo.
Pero, y después ¿qué? Si no podemos esperar que se consuma y se produzca de la misma manera y en la misma medida que antes de esta crisis, habrá que ver en qué basamos ahora nuestra economía. Por buscar un paralelismo, una vez se llevó a cabo la revolución industrial no existió vuelta atrás, no se podía volver a la economía pre-industrial porque dejó de tener sentido a partir de entonces: ¿para qué iba un artesano a fabricar cuencos de madera en su pequeño taller de un modo costoso y laborioso si los vecinos de su aldea podían ahora comprar cuencos exactamente iguales fabricados en unos instantes por un precio mucho menor? Ahora, salvando las distancias, estamos también en un punto de no-retorno: ¿para qué vamos a fabricar ladrillos, por ejemplo, en cantidades astronómicas si ya no se van a construir casas en cantidades similares? Por supuesto que esto constituye una simplificación extrema, pero mi intención es poner de manifiesto que de esta etapa crítica no podemos salir en el mismo estado en el que entramos.
Surge ahora la necesidad de plantearnos el futuro, de sentar las bases para un nuevo modelo de crecimiento. En estos momentos se hace imprescindible reflexionar, aportar ideas y argumentar para entre todos construir un nuevo paisaje que ha de ser, por fuerza, diferente al que conocimos, en vista de que aquél ha demostrado que no era infalible y que, lamentablemente, ya no funciona. Es preocupante que, desde mi punto de vista no se le esté dando la prioridad necesaria a esta búsqueda, a este camino que hemos de emprender para llegar a ese panorama futuro.
¿Quién ha de liderar este movimiento? No tiene demasiado sentido pedir que sean los políticos, los financieros o los empresarios pues esto es una tarea de todos. Todos somos parte de la sociedad y entre todos tenemos que contribuir a crear un nuevo escenario. Desde aquí os pido que aportéis vuestro granito de arena, que intentéis esbozar un nuevo modelo, o simplemente agregar vuestras pinceladas al mural colectivo. Enviadnos vuestras ideas para la “nueva era post-crisis”, cómo creéis vosotros que se puede configurar el nuevo modelo económico, qué motores han de dirigirlo y en qué dirección se va a mover. Responded vosotros al “y después, ¿qué?” aquí planteado y convirtámoslo en un pequeño foro de debate.


